El entorno
Ubicada junto al encantador pueblo de Santa Gertrudis, esta finca tradicional ofrece una oportunidad única para combinar vida y negocio en un mismo lugar. Su entorno transmite la auténtica esencia de la isla: tranquilidad, accesibilidad y una conexión directa con la vida local.
La propiedad se encuentra junto a una carretera de fácil acceso y cuenta con amplio espacio de aparcamiento exterior, lo que la hace ideal para usos comerciales. Su ubicación es estratégica: a solo 10 minutos de la ciudad, el casco antiguo y Santa Eulària, donde abundan los restaurantes, tiendas y un ambiente familiar.
Las playas más cercanas —Talamanca, con su amplia bahía y aguas tranquilas, y Cala Llonga, rodeada de colinas— están a menos de 15 minutos en coche. El aeropuerto también se encuentra a solo 15 minutos, lo que añade un valor adicional en comodidad y conexión.
Esta propiedad combina la serenidad del campo con la cercanía de los principales puntos de interés, ofreciendo un escenario versátil y lleno de posibilidades.
La finca
Construida en 1900 y cuidadosamente conservada, esta finca mantiene el encanto del estilo balear tradicional, con vigas de madera vistas, amplios arcos y puertas originales de madera maciza. Cada rincón refleja autenticidad y carácter, recordando el alma rural de la isla.
Con una superficie construida de 499 m² sobre una parcela de 2.657 m², la finca cuenta con doble licencia: uso comercial (404 m² en planta baja) y uso residencial (95 m² en la planta superior).
En la planta baja, los espacios abiertos con techos altos y arcos de piedra ofrecen un entorno perfecto para crear una galería, una tienda boutique o un estudio creativo. Los detalles arquitectónicos —claraboyas, vidrieras y una chimenea tradicional— aportan calidez y luz natural. Esta planta también dispone de baños separados para hombres y mujeres, así como zona de lavandería y almacenamiento.
Una escalera interior conduce a la vivienda del primer piso, donde se encuentra una cocina independiente lista para personalizar, un salón con vigas de madera y salida directa a una gran terraza solárium. En esta misma planta hay dos amplios dormitorios y un baño con bañera. Todas las ventanas y puertas están protegidas con rejas de seguridad, garantizando tranquilidad y privacidad.
Esta propiedad ofrece un equilibrio perfecto entre espacio residencial y comercial, con infinitas posibilidades para quienes buscan desarrollar un proyecto personal o profesional en un entorno inspirador.
Los espacios exteriores
El acceso principal conduce a una amplia zona de aparcamiento sobre gravilla, con capacidad para varios vehículos. Un pequeño jardín con flora autóctona y esculturas artísticas enmarca la entrada principal, marcando el tono mediterráneo de la finca.
En la parte posterior, dos amplios patios exteriores invitan a disfrutar de la vida al aire libre. Uno de ellos, cubierto con un toldo y equipado con espacio para una gran mesa de comedor, es ideal para comidas o eventos bajo el sol. Las grandes puertas de madera que decoran el fondo del edificio añaden un toque auténtico y elegante.
El segundo patio, más abierto, ofrece un área pavimentada versátil que puede adaptarse para reuniones, actividades o descanso. Entre sus rincones destaca un relajante espacio cubierto de inspiración balinesa, perfecto para practicar yoga, meditar o simplemente desconectar.
En la planta superior, una terraza solárium ofrece vistas panorámicas al campo ibicenco, creando un refugio íntimo para disfrutar del sol en total privacidad.
El terreno está completamente vallado, garantizando seguridad y discreción.
Esta finca excepcional combina historia, funcionalidad y encanto, ofreciendo un lienzo único para crear un hogar, un negocio o ambos, en un entorno verdaderamente especial.